NO SOY UN PARQUE COMO LOS DEMÁS
Mi nombre es “El Mirador” y no soy un parque especialmente grande ni conocido en el municipio, pero no soy un parque como los demás.
Veréis, tengo cosas normales de parques: una acogedora zona de juegos para niñxs, vegetación mediterránea y frondosa, varios caminos de piedras, bancos para sentarse a respirar profundo, un mirador con vistas panorámicas… Y estoy muy orgulloso de todas ellas. ¡Tenéis que venir a verme! Pero, con mi corazón de parque en las manos, ninguna supera a la más especial: soy el hogar de una colonia de gatos.
No sé si sabéis lo mal que lo pueden llegar a pasar estos seres si se encuentran solos en un medio hostil como es la calle tanto en las ciudades como en el mundo rural, por eso, establecerlos en colonias controladas es más seguro para ellos y pueden convivir en armonía con los animales humanos, sobre todo con los que los ven como una plaga. Dicen que los demás animales nos hacen de espejo...
A veces los miro y lloro, sé que muchos gatos no han podido tener siquiera esta oportunidad. Sin embargo, me siento muy feliz de que estas 15 almas bellas compartan su vida conmigo, me llena de gozo y alegría verles dormir al sol, aunque para ser sincero, lo que más me gusta es verles salir a todxs cuando llegan sus alimentadoras.
Creo que son capaces de percibir su aura desde mucho antes de que crucen mis puertas… bueno, y también son capaces de oler las jugosas latitas de comida húmeda que traen consigo en cuanto las abren. Veo en estas dos ancianas una luz que no tiene todo el mundo y os aseguro que he visto a muchas personas a lo largo del tiempo.
Aquí, como con todas las colonias controladas, los gatos pasan por el protocolo C.E.S: captura-esterilización-suelta gracias a la labor de la Sociedad Protectora de Animales del municipio (SPAB). Esto implica atrapar al minino con métodos respetuosos, esterilizarlo y devolverlo a su hogar marcado con un pequeño corte en una de sus orejitas con el fin de identificarlo como esterilizado. De este modo, se puede prevenir que más animales tengan una vida digna. Todos merecemos una.
Una vez oí a alguien decir que donde hay gatos es un buen lugar. Y, modestia aparte, tenía razón. Soy un parque que en verano te proporciono frescor y sombra, en otoño puedes ver una paleta de colores ocres y verdes que nutre el alma, en invierno puedes tomar baños de sol en el mirador y en primavera podrás disfrutar de una brisa cargada de nuevos aromas a flores. Pero nunca olvides que soy el hogar de una colonia felina y que debes respetarlo por encima de cualquier otra cosa.
Es un honor ser casa y refugio de esas almas bellas. Como decía al principio: no soy un parque como los demás.
*Dedicado a todos los gatos callejeros y, en especial, a mi familia interespecie Missina y Pruna que también lo fueron.
Texto y fotos: Yolanda Murcia.

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